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Precariedad laboral en las regiones argentinas: una cuestión pendiente

En el período post-convertibilidad se ha registrado una importante disminución de los niveles de desocupación tanto a nivel nacional como en las diferentes regiones del país. Sin embargo, analizar sólo la tasa de desocupación nos cuenta una historia incompleta sobre la situación socio-laboral de los trabajadores.

Gráfico 1

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

Una mirada apresurada podría indicar que ciertas regiones han alcanzado “el pleno empleo” de su fuerza productiva. Que la tasa de desempleo en el cuarto trimestre de 2013 en el Noreste (NEA) argentino haya sido del 2,2%, en el Noroeste (NOA) del 5,5% o en Cuyo 4,9%, parecen datos que no describen con exactitud la situación actual de los mercados laborales regionales en Argentina.

En este sentido, la tasa de desocupación sólo indica si la persona trabajó o no en la semana de referencia, pero no considera otras variables importantes, como la cantidad de horas de trabajo, el tipo de contratación o si el empleo se encontraba debidamente registrado. Por este motivo, la tasa de desempleo debe ser complementada con otras mediciones para poder contar con una mejor comprensión de la situación laboral y social en las diferentes regiones del país.

El siguiente documento busca aportar datos que complementen y ayuden a caracterizar los mercados laborales regionales. En primer lugar, se presentará información sobre la actividad laboral. Posteriormente, se analizarán las condiciones laborales de los trabajadores de las diferentes regiones. Aquí nos detendremos en variables tales como el tipo de contratación, registración y cantidad de horas de trabajo. Por último, se realizará una breve caracterización de las estructuras productivas presentes en cada región. Los datos corresponden al cuarto trimestre de los años 2003, 2008 y 2013 y fueron obtenidos de la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC[1].

Inactivos: los que no participan en el mercado laboral

Una cuestión importante para entender la situación actual de los mercados laborales regionales es el elevado porcentaje de ciudadanos que no participan en el mercado de trabajo; es decir, personas que no tienen empleo y no lo buscan activamente. A pesar del crecimiento económico la tasa de actividad no solo no se modificó sino que disminuyó a nivel agregado para todo el país entre el 2003 y el 2013, situación que se replicó en la mayoría de las regiones. Esto se puede deber a diferentes causas: jóvenes que retrasan su ingreso al mercado laboral para seguir estudiando, “trabajadores desalentados”[2], que luego de un largo tiempo de búsqueda de empleo dejan de buscarlo y se declaran inactivos. En el caso argentino contemporáneo se destaca la caída registrada específicamente en la tasa de participación femenina, elemento que ha sido marco de debates sobre sus posibles causas[3].

En el gráfico 2 se puede observar cómo se registran importantes diferencias en la tasa de actividad según región. Regiones como NEA (36,6%), NOA (42,3%) y Cuyo (42%) contaban con bajas tasas de participación laboral en el 2013 en comparación a la media nacional, que era del 45,6%.

Gráfico 2

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

 

Condiciones de empleo: estable, precario y marginal

En relación a las personas que están ocupadas, es importante conocer cuáles son las condiciones laborales en las diferentes regiones. Con este propósito se realizó una clasificación de las personas que actualmente poseen empleo según sus características ocupacionales en tres grupos: estables, precarios y marginales. En el grupo de trabajadores estables se incluyó a aquellas personas asalariadas que se encontraban registradas en la seguridad social, patrones y profesionales independientes. El segundo grupo, denominado precarios, estaba integrado por trabajadores por cuenta propia no profesionales y por asalariados no registrados, ambos que trabajaban más de 35hs. por semana. Finalmente, los marginales eran trabajadores familiares, servicio doméstico, asalariados sin registración y cuentapropistas no profesionales, los dos últimos con menos de 35hs. de trabajo por semana.

Mientras los trabajadores estables están conformados por personas protegidas por la seguridad social –o por aquellos con medios para asegurarse su propia seguridad–, los precarios son trabajadores sin cobertura. Por último los marginales, son trabajadores de bajos ingresos, subocupación horaria y sin seguridad social. Vale aclarar que esta clasificación se ha realizado únicamente para trabajadores del sector privado, del sector público nos referiremos más adelante.

En el gráfico 3 se puede observar el porcentaje de trabajadores en cada situación laboral por región para los tres años analizados: 2003, 2008 y 2013. En verde se encuentra el porcentaje de trabajadores estables, en azul los precarios y en rojo los marginales.

Se pueden sacar varias conclusiones del gráfico: en primer lugar, tanto a nivel nacional como regional, el porcentaje de trabajadores estables se incrementó entre el 2003 y el 2013. Sin embargo, si se toman los sub-períodos 2003-2008 y 2008-2013 se observa como el aumento del sector estable se dio principalmente en el primer período, registrándose entre el 2008 y 2013 un estancamiento o leve caída según la región que se analice. Otro dato importante es el de las diferentes situaciones regionales con respecto a la media nacional, si bien como hemos afirmado todas las regiones mejoraron entre el 2003 y 2013, las discrepancias entre regiones sigue presente. Tal vez los casos más extremos son los de NEA y NOA, que aún tenían en 2013 elevados niveles de trabajo precario o marginal en relación al promedio nacional –en 2013 el 64% de los trabajadores del sector privado del NEA y el 63% del NOA eran “precarios” o “marginales”–. En el otro extremo se encontraba la Región Patagónica, en donde solo el 40% eran precarios o marginales durante ese período.

Gráfico 3

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

Esta situación abre el debate sobre los elevados niveles de precariedad laboral que existen actualmente en el país, situación que se potencia si se consideran determinadas regiones de forma específica. Qué los niveles de precariedad y marginalidad alcancen a casi dos de cada tres trabajadores del sector privado en el norte del país, es una clara señal de los serios problemas que enfrenta el mercado laboral en algunas regiones.

Estos datos ayudan a entender la realidad de algunas regiones, en donde la convivencia de bajas tasas de desempleo con elevados niveles de precariedad y marginalidad laboral, habilita la teoría del “trabajador pobre”, es decir, de personas que poseen un empleo pero con condiciones laborales que no les permiten superar los niveles mínimos de ingresos para salir de la pobreza.

Sectores económicos y matriz productiva

Ahora bien, un factor a analizar para explicar este fenómeno es la estructura productiva de cada región. Es decir, ¿existe una relación entre la matriz productiva y la calidad del empleo que en ella se desarrolla?

Por este motivo se dividió a los trabajadores en función del sector económico en el que trabajan siguiendo la metodología desarrollada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Hussmanns (2004)[4]. Por un lado se encuentra el sector informal, que se caracteriza por contar con unidades de baja productividad, bajos costos de entrada, asociadas por lo general a actividades de subsistencia más que de acumulación. Por el otro, el sector formal, que está constituido por unidades de mayor productividad y con ciertos requerimientos iniciales de capital e inversión.

Para el presente estudio el sector privado formal se conformó por asalariados y patrones que se encuentran trabajando en empresas de más de 5 empleados y por profesionales independientes. El sector informal, por asalariados en microempresas (hasta 5 trabajadores), cuentapropistas no profesionales, trabajadores familiares y servicio doméstico. Por último, los trabajadores del sector público fueron incluidos aparte como un tercer sector.

En el gráfico 4 se presentan los resultados de este ejercicio. En verde se encuentra el porcentaje de los trabajadores empleados en el sector privado formal, en azul el sector público y por último en rojo el sector informal. En términos agregados, entre el 2003 y 2013 aumentó el porcentaje de la población empleada en el sector formal y en el sector público, disminuyendo así la participación del sector informal. Sin embargo, el sector informal continuaba siendo el mayor generador de empleo en todas las regiones en 2013.

Con respecto a las particularidades regionales, NEA y NOA registran una mayor incidencia del sector informal que la media nacional. En el otro extremo se encuentra la Región Patagónica, con bajos niveles de empleo en el sector informal y elevado empleo público.

Gráfico 4

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

En relación a las dinámicas registradas durante los sub-períodos 2003-2008 y 2008-2013, hubo variaciones significativas. Entre el 2003 y 2008 tanto a nivel país como en la mayoría de las regiones el sector privado formal fue el que mayores aumentos registró en relación a la generación de empleo (gráfico 5). Contrariamente, entre 2008 y 2013 fue el sector público el que incrementó en mayor cuantía su contratación de trabajadores –con la excepción del NEA– (gráfico 6).

Gráfico 5

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

Gráfico 6

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

Estos elementos dan cuenta de que en la actualidad un importante porcentaje de la generación de empleo se realiza en el sector informal –en el 2013 el 44% del empleo correspondía a ese sector– (gráfico 4). Por otro lado, la pérdida de dinamismo del sector privado formal en los últimos años da cuenta de la dificultad que encuentra el sector formal para continuar expandiéndose a los niveles que lo hacía en los primeros años de la post-convertibilidad.

Ahora bien, ¿cuál es la relación entre la estructura productiva y la precariedad laboral? ¿Por qué es importante conocer el tipo de matriz productiva de cada región para conocer las condiciones laborales de sus trabajadores? Como se puede observar en los gráficos 7 y 8, existe una importante relación entre los sectores productivos y la calidad del empleo. Mientras el sector formal genera en la mayoría de los casos puestos laborales estables, el sector informal contrariamente registra un importante número de empleos precarios y marginales.

Esta situación se observa tanto a nivel agregado para todo el país como para las regiones. En el 2013 el 78% de los ocupados en el sector privado formal eran trabajadores estables, mientras que en el sector informal solo el 22% lo era. Situaciones similares se daban en las regiones, en donde en muchas de ellas esta dinámica se magnificaba debido al peso relativo de su sector informal en la economía regional.

Gráfico 7

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

Gráfico 8

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Elaboración propia en base a EPH-INDEC

De esta forma, las dificultades que está teniendo el sector formal privado para generar empleo en los últimos años (gráfico 6), no permiten que se expandan las relaciones laborales estables (gráfico 3). Esta situación se profundiza en regiones en donde los sectores informales de la economía son preponderantes en su estructura productiva. En el período 2008-2013 parte de la incapacidad del sector formal de crear empleos fue absorbido por el sector público, pero éste último no puede extenderse infinitamente porque es insostenible para las finanzas públicas de las economías regionales. Así, en regiones en donde hay una mayor presencia de estructuras productivas informales y de baja productividad, se generan mayor cantidad de empleos precarios y marginales, de menores ingresos y cobertura social.
De esta manera se potencia una segmentación del mercado de trabajo: un sector formal que emplea a un grupo privilegiado de trabajadores estables y con cobertura de la seguridad social, mientras un sector informal emplea a la población más desprotegida en puestos precarios y marginales, sin protección social y de bajos ingresos. La heterogeneidad estructural presente en la matriz productiva repercute en la calidad y grado de protección vigente en los empleos de las diferentes regiones.

Por este motivo, es ineludible la necesidad de expansión del sector privado formal así como los trabajos estables con cobertura de la seguridad social. Sin el dinamismo que supo tener el sector durante el período 2003-2008, se les dificulta a los mercados laborales de las regiones más desfavorecidas mejorar la calidad del empleo y de la protección social de sus ciudadanos y así buscar una equiparación entre las distintas regiones que conforman el escenario nacional.

Esto da cuenta de las múltiples estrategias que deben ser consideradas para mejorar las condiciones laborales del país en general y de determinadas regiones en particular. Es pertinente el diseño de políticas que busquen aumentar los niveles de registración laboral, por medio de una conjunción de estrategias globales, dado el carácter generalizado de la problemática, así como programas específicos teniendo en cuenta las especificidades regionales y por sectores productivos.

Conclusiones

A pesar de las mejoras que se registraron entre el 2003 y el 2013, los niveles de precariedad laboral existentes en las regiones argentinas son elevados en la actualidad. La asociación entre un sector formal que genera puestos estables y protegidos, con un sector informal que potencia empleos precarios y marginales, señala el carácter estructural de los déficits laborales de muchas regiones argentinas.

En este sentido, el incremento de la absorción de empleo por parte del sector privado formal hasta el 2008, explicaría el aumento de los empleos estables durante el período bajo estudio. Sin embargo, las dificultades a partir del 2008 para aumentar los niveles de registración en puestos estables, dan cuenta de los grandes desafíos aún presentes para mejorar la situación laboral y productiva de las regiones más desfavorecidas, y para lograr una mayor equiparación entre los trabajadores de las diferentes regiones del país.

 

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[1] El presente artículo continúa el eje argumental y metodológico del artículo de Daniel Nieto (2015) en http://estudiosdeps.org/dejando-atras-la-decada-neoliberal-el-mercado-de-trabajo-y-la-estructura-ocupacional-de-nestor-kirchner-a-cristina-fernandez/

[2] Ver Groisman y Sconfienza (2014): www.citradis.com.ar/images/Publicaciones/Avances/avances15.pdf

[3] Ver artículo de Beccaria (2014): http://alquimiaseconomicas.com/2014/12/02/que-esta-sucediendo-con-la-oferta-de-trabajo-femenina-en-los-ultimos-anos-en-argentina/

[4] Hussmanns, R. (2004). Measuring the informal economy: from employment in the inforal sector to informal employment. OIT. http://www.www.rrojasdatabank.info/informalsecilo2004.pdf

 

 

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